Pasó de todo en el Camp Nou, donde el Barça cedió el primer empate (2-2) de la temporada ante un Girona que se le subió a las barbas en un partido que de repetirse en la segunda vuelta encendería Miami, pero también Girona. Cosas así, no se las quiere perder nadie. El VAR decretó una expulsión de Lenglet que nadie en el estadio reclamó y el Barça en inferioridad durante 55 minutos tuvo que volver a deshacer rotaciones para salvar un punto en un partido que se volvió frenético a partir de la roja al central francés.

Valverde tiró de rotaciones y la cosa, como pasó en Anoeta, le volvió a salir rana. Semedo ocupó el lateral derecho con la fortuna habitual, es decir, escasa. En el centro del campo, Busquets se mantuvo como ancla, pero acompañado de Arturo Vidal y Arthur, lo que repercutió en la fluidez del juego del Barcelona, que perdió muchas pelotas en el centro del campo. En la delantera, Dembélé era el que se encargaba de perderlas. Al por mayor.

En frente, un Girona muy bien situado sobre el terreno de juego mantenía al Barcelona lejos de la portería de Bono. De hecho, la primera ocasión del partido fue de los visitantes cuando Bernardo le ganó la partida a Busquest en un córner para rematar a las manos de Ter Stegen.

Con un Barcelona muy gris, el único elemento incontrolable era, como de costumbre Leo Messi, que avisó a los 12 minutos con una jugada de fantasía que Bono salvó después de que el argentino regateara a tres defensas del Girona. Era el primer aviso del argentino, que a los 19 minutos inauguró el marcador a pase de Arturo Vidal. El partido parecía que se ponía de dulce para los blaugrana, pero la tormenta sobre el Camp Nou estaba a punto de desencadenarse.

Avisó Portu que tras regatear a Ter Stegen vio como Piqué salvaba sobre la línea lo que debía ser el empate.

Pero la jugada que marcó el partido se dio a 10 minutos del final del primer tiempo cuando en un balón dividido Pere Pons topó con Lenglet. Choque de rodillas. Ambos se fueron al suelo. El colegiado señaló falta del visitante, que se levantó y se disculpó con el francés. Se dieron un apretón de manos y parecía que no había pasado nada. Pero el árbitro recibió comunicación del la sala del VAR indicando codazo de Lenglet, que ciertamente impactó con la cara de Pons. Pareció, y así lo interpretaron los protagonistas del choque, una jugada de inercia y fortuita. Pero una vez revisada en el monitor a instancias de Del Cerro Grande, se expulsó a Lenglet por juzgar agresión e intencionalidad.

En inferioridad, el Barcelona siguió jugando igual de mal que con once y en un despiste de Piqué, no sería el primero, Stuani le robó la caretera y batió Ter Stegen justo antes del descuento de la primera parte.

La segunda empezó con la entrada de Umtiti por un inoperante Dembélé. El Barça salió con más mordiente, pero el Girona sabía que en superioridad y con la velocidad de sus puntas tendría más pronto que tarde una oportunidad. Y les llegó bien pronto en otro despiste de Piqué, que primero perdi´ño la carrera con el delantero, luego cometió penalti sobre Portu, que siguió la jugada. Ter Stegen hizo el primer milagro evitando el gol, pero no pudo evitar el misil siguiente de Stuani.

Al Barça no le quedaba otra que ir a por todas. Entraron Coutinho y Rakitic y Messi se puso en modo turbo. Disparó una falta a la cruceta, otra la salvó Bono y generó la jugada que redimió a Piqué, que marcó el empate a falta de media hora para el final. El Camp Nou hervía.

El Barça se encomendó al disparo exterior de Coutinho y las arrancadas de Messi, pero el Girona supo aguantar con un hombre más y llevarse un partido por el que en Miami matarían…y en Girona, también.