Cuentan en el vestuario que la imagen de Leo Messi en el descanso era de pura rabia contenida. Mientras que Ernesto Valverde intentaba dar indicaciones en una pizarra de papel para redefinir al equipo que iba a jugar toda la segunda parte en inferioridad numérica, el crack argentino no paraba de renegar y hacer comentarios, dándole vueltas a la cabeza a la jugada que supuso la expulsión de Clément Lenglet. “Era el más cabreado de todos, no paraba de hablar y de mostrar su enfado”, asegura una persona que vivió en directo toda la secuencia.

Y si Messi entró al vestuario visiblemente indignado con la actuación de Gil Manzano y el VAR, qué decir del central francés Lenglet, que fue el más perjudicado con diferencia de la decisión arbitral. Clément estaba sentado en su taquilla, desolado, cabizbajo y con una toalla en la mano. Los primeros que intentaron consolar fueron Samuel Umtiti y Gerard Piqué. Pero no había forma de frenar el abatimiento del jugador, que lo único que era capaz de decir es que no entendía nada y añadía lacónicamente que hasta Pere Pons “me ha pedido perdón”.

La indignación fue aún mayor cuando en el vestuario se vieron las imágenes y se comprobó que el codazo no era más que un lance de juego por la inercia de la jugada y en ningún caso una acción merecedora de sanción tan grave. Entonces fue Sergio Busquets quien mostró su cabreo, dejando bien claro y con expresiones evidentes que el VAR no ha venido a la Liga española para “cagarla todavía más”.

Pero Messi era quien mostraba más su ofuscación. Se pasó todo el descanso renegando por lo que consideraba una enorme injusticia y cuando acabó el partido le quiso hacer bien patente a Gil Manzano su absoluta repulsa negándose a darle la mano cuando se la tendió el colegiado. Messi sentía que había perjudicado claramente al equipo con su decisión de rearbitrar una acción y expulsar a Lenglet y se lo hizo saber al autor de la manera más gráfica posible.

Ahora tiene trabajo por delante Ernesto Valverde. Primero rearmar anímicamente a un equipo que quedó tocado, pero sobre todo a un Lenglet que acabó hundido. El jugador, tras un debut en la Supercopa de España un tanto discreto, tenía las esperanzas puestas en rearmarse de confianza y moral en estos partidos de Liga, sobre todo pensando que Umtiti no podrá jugar ante el Tottenham en Wembley al haber visto la roja en la primera jornada de la liguilla. Evidentemente la expulsión de Lenglet puede hacer variar los planes del entrenador del Barcelona ya que el francés no jugará ante el Leganés y solo tendría un partido más en el mejor de los casos, ante el Athletic, para preparar el encuentro de la Champions.