Real Sociedad

Así se levanta un líder

By 27 octubre, 2018 No Comments

Se iba el partido al descanso con el bostezo de todos en la boca. De la grada, por el choque de pizarras y el fútbol sin nada, de los espectadores, de Willian José, isla solitaria. Hasta que ese balón llegó a Correa, se giró y se sacó un centro chut, la pelota pegó en el pie de Navas y rodó hasta Godín, que pateó con el alma. No se había estampado aún el balón en la red de Moyá tras besar el palo, y Godín ya corría golpeándose el escudo al pecho. Con fuerza. Por la herida de Dortmund, para olvidar Vila-real. Por las peñas, que ayer era si día, por Gabi y los hermanos de sangre. Por esa grada que cambiaba el bostezo por el gooool. Porque era su primero en el Metropolitano. Por esa C de capitán que lleva al brazo. Porque tenía que ser Godín: nadie como él para alzar el escudo ante las sombras. Que pudieron ser muchas en Alemania y Vila-real, pero, a la espera del Clásico, el Atleti ayer dormía líder. 

Comenzó el partido con Costa titular aunque en principio se anunció Kalinic y Rodrigo maniatado por Sangalli, una sombra. El Atleti era ese que dominó quince minutos en Dortmund: Rodrigo y Koke, Saúl paso adelante, liberado. El inicio fue de dominio rojiblanco pero imprecisiones, los nervios también estaban sobre la hierba, pateando el balón. La Real siempre iba por el centro, presionando arriba, buscando la verticalidad, chocándose con piernas, cabezas, barreras rojiblancas, sin bandas. Tampoco las tenía el Atleti, muy Guadiana, bien sólo a ratos. Lo mejor, Arias, titular y convenciendo. Tardaron los rojiblancos en saludar a Moyá de cerca. Tampoco a Oblak tenía visita. Lo más un trallazo de Rubén Pardo desde fuera del área. Eso, y ya en los primeros 45 minutos.

El choque de pizarras rechinaba sobre la hierba, Saúl aparecía pero no, Griezmann enviaba un balón a la cruceta en fuera de juego. El inicio rojiblanco había sido pura espuma. La nada se había hecho fútbol en el Metropolitano. Nada de Illarra, poco de Zubeldia, valle rojiblanco. Ni con cuatro saques de esquina del Atleti en un minuto encontraba el tesoro y eso que en el último Griezmann se frotó la bota y se sacó una media tijera. Por un dedo la genialidad se fue alto, pero córner a córner el Atleti se instaló en el campo txuri-urdin, moviendo la pelota rápido, buscando a Costa, que la bota le haga clic, y la cabeza, y que vuelvan los goles, su furia y su caos. Algo era al menos, en medio de la nada. Se acercaba el descanso con el bostezo en las bocas. Hasta que la última jugada apareció el verso libre del Cholo, Correa, y apareció Godín, y en el Metropolitano sólo se escuchó un capitán golpeándose un escudo al pecho, un gooool que tenía acento charrúa, que sonaba a liberación.

La caseta devolvió a un Atleti sin Lucas, lesionado, y con Filipe. Ante una Real que nunca volvió a levantarse tras ese derechazo de Godín. Ni la levantó Sandro, tampoco Juanmi. El Atlético maniató con su presión alta. Ayer no hubo moon walker, el paso atrás. Rodrigo mandaba, Correa merodeaba, el Atleti encontraba pasillo a Moyá por la izquierda. No dominaba, abusaba. La Real no sabía lo que era el balón, no lo tocaba, sólo lo perseguía. Quince minutos después del descanso volvió ese sonido al Metropolitano, el de una mano golpeando en el pecho. Era de Filipe. Si su latigazo a la escuadra fue un golazo, y con la derecha, la pierna mala, la contra en la que Costa, solo, envió un balón al cuerpo de Moyá contaba que ayer lo que debían hacer los delanteros le salía a los defensas. O, mejor, a los de siempre. Que Filipe y Godín hace mucho que son guerreros del Cholo y saben bien qué es ese escudo al pecho: el coraje y el corazón del himno está en sus piernas. El peor Atleti del Cholo en Liga ayer ya dormía líder.