Real Sociedad

Morata vale por dos

By 3 marzo, 2019 No Comments

Había algo que siempre se repetía en aquel Atleti que ganó LaLiga en 20014. Koke encontraba a Costa y Costa hacía el gol. Una constante. Como Penny para Desmond. Ayer Costa era Morata. Y le bastaron tres minutos para demostrarlo en Anoeta. Después, mucho después, lo sujetaría Oblak. 

Los primeros minutos fueron de tanteo. La Real Sociedad tenía el balón con un peligro: el empeño de sacarlo jugado desde atrás, desde la bota de Rulli. Simeone se apretó los guantes y adelantó la línea de presión con la intención de encontrar el tesoro en un robo. El partido, de verdad, no comenzaría hasta el cuarto de hora. Sería Oyarzabal quien terminaría con los minutos de tanteo.

Primero se quitó de encima a Godín como si fuera una pelusa, segundo disparó raso desde la frontal, obligando a la primera parada de la tarde. Hasta ahora el balón de la Real habían sido solo llegadas sin peligro. El Atlético olió el peligro y no tuvo miedo: sólo se lanzó sobre la portería de Rulli. Guiaría Koke.

Un Koke libre de marca. Un Koke centro de gravedad de este equipo y en uno de esos días tocados con varita. Porque Koke ya sabía lo que iba a pasar antes de que pasara, y estaba colocado para ello. Cuando Morata hacía el desmarque, en la bota Koke ya le había puesto el balón. La primera vez faltó un pelo para que terminara en gol. Se hicieron un lío Rulli y Llorente con el tuyo-mío y Morata casi se les cuela por ese resquicio. La segunda vez fue al minuto y obligó a Rulli a hacer un paradón. Koke se frotó la bota y se sacó un centro para el remate a bocajarro de Morata. Aquí paró Rulli. Pero era el minuto 18 y su área ya apestaba a sangre. Y Morata se lanzaría sobre ella de cabeza. 

En otro homenaje al 2014, llegaría en un córner, cuatro minutos después de que Willian José se fuese lesionado. Lo lanzó Lemar desde la izquierda, peinó Godín con la chepa y Theo, que estaba con Morata, se dedicó a perseguir musarañas. Craso error. Morata cabeceó solo-solísimo. Gol. Si a LaLiga le queda un hilo de vida el Atlético se aferraba a él en Anoeta. Cuatro minutos después, Morata se deslizaba sobre su hierba haciendo el arquero. Fue un niño del Calderón. Sabe bien cuáles son sus símbolos.

De nuevo a balón parado. Koke insistía en laconstante. Buscó la cabeza de Morata al botar una falta, Theo defendió de nuevo sólo de pensamiento, Rulli no llegó. Gol. Seis partidos y 34 días después de haber llegado, Morata ya es el segundo goleador rojiblanco en Liga. El mejor fichaje del Atleti en tiempo, años. Tras tanto fiasco. Los Jackson, Gameiro y Vietto. Tiene todos los goles que al Madrid le faltan. Simeone sonreía con los puños al aire en el campo maldito mientras Imanol sentía que ese era un partido que se le había escapado como el agua entre los dedos.

Cuando el partido regresó de la caseta, Simeone se había visto obligado a hacer un cambio por lesión, como antes Imanol. El parte médico de todos los partidos. Filipe tenía molestias, Arias saltaba al campo y Juanfran se iba al lateral izquierdo. El Atleti se olvidaba del fútbol y se dedicada a bailar La Yenka, izquierda izquierda derecha derecha/adelante detrás un dos tres, mientras Sandro se pedía los focos, el balón y las ocasiones. Ya remataba él, ya asistía a Oyarzabal. Se había convertido el área de Oblak en la Puerta del Sol en Nochevieja, llena de gente, cuando Lemar perdía un balón y Simeone primero daba un grito y después actuaba: Thomas dentro.

Tres minutos después, Koke vería la amarilla por pisar a Zaldua y González González se llevaba la mano al bolsillo: era la segunda, roja. Ensombrecía su partido perfecto con una autoexpulsión. Los minutos que siguieron fueron un asedio de balones colgados y córners que sobrevolaban el área de Oblak silbando como bombas. Si Imanol sacaba del banquillo más pólvora, a Juanmi, Simeone tenía un chaleco antibalas de doble capa: Giménez-Godín. Sólo Merino llegaría a probar de verdad los guantes de Oblak. Es como lo de los partes, faltaba su parada milagro de cada partido y llegaría aquí, para atajar un cabezazo del txuri-urdin.

El sacrificio de Sandro no subió al marcador y no impidió la primera derrota de Imanol pero sí la única ocasión del Atlético en la segunda parte, para cortar a Arias cuando desenfundaba la pierna solo ante Rulli (y disparar horrible). El Barça escapa, pero ahí sigue el Atlético, tenaz, para no dejar que se vaya muy lejos. O al menos no del todo. Como en 2014.