En manos de Dupont

Gregory Dupont (Valenciennes, Francia, 1972) tiene una prueba de fuego por delante en las próximas semanas. Es el preparador físico que escogió Zidane para sustituir a Pintus el verano pasado. Llegaba avalado por su éxito en la selección francesa, que fue campeona del mundo con él en 2018 exhibiendo un gran poderío físico. Pero en el Madrid ha pasado por varias etapas. Comenzó cuestionado por la acumulación de lesiones musculares al inicio de curso, aunque el equipo cogió velocidad de crucero a finales de 2019 y principios de 2020 (cuando conquistó la Supercopa de España) y se comenzó a valorar su trabajo.

Ahora, el coronavirus le pondrá delante de un examen definitivo. Ha sido el encargado de que los futbolistas mantuvieran la forma en la medida de lo posible durante el parón, aunque ahí su responsabilidad es limitada. Los jugadores recibían las tareas, pero cada uno era después responsable individual de cómo realizarlas.

Con el regreso a Valdebebas que se producirá el próximo lunes 11 de mayo la cosa cambia. Los jugadores tendrán que dividirse en grupos de seis y no podrán tener contacto entre ellos. Es decir, el trabajo será en su gran mayoría físico. En las pretemporadas, los preparadores físicos tienen mucha responsabilidad, pero siempre tienen que adaptar sus sesiones para combinarlas con los amistosos y la parte táctica organizada por el entrenador. Esta vez Dupont tendrá plenos poderes: de él dependerá poner a punto al equipo.

Es conocido como El Científico porque tiene obsesión por los datos y las estadísticas, algo que será fundamental en las primeras semanas. Lo primero que harán los jugadores blancos en Valdebebas es someterse a diferentes test para medir el estado físico en el que llega cada uno. Casi la totalidad de la plantilla tiene entrenadores personales con los que han trabajado por videollamada estos días, combinando siempre esas rutinas con el trabajo colectivo impuesto por Dupont. Eso provocará que cada jugador llegue en un punto de forma diferente.

Especialmente importante serán los test de velocidad máxima y carreras explosivas. Esa potencia es la que más cuesta recuperar después de la inactividad y varía en función del tipo de futbolista. Por eso, el trabajo de los jugadores será individualizado en todos los sentidos. Aparte de hacerlo en solitario, Dupont tendrá que adaptar las cargas de trabajo de manera personalizada en función del momento en el que llegue cada futbolista y de las condiciones específicas de cada uno. El objetivo es que todos lleguen en el mismo punto de forma al momento en el que se reanude la competición.

Con la imposibilidad de que exista contacto entre compañeros durante esta primera fase, el trabajo de Zidane apenas tendrá relevancia. Toda la responsabilidad será para Dupont, que tiene la confianza del entrenador y plenos poderes para diseñar el plan que ponga a punto a la plantilla madridista tras el parón.

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