Soldado acorrala a Rubi

Rubi queda prácticamente sentenciado en el banquillo del Betis. El técnico catalán había resucitado in extremis, por enésima vez esta temporada, cuando su equipo lograba remontar mediante un penalti discutido a Borja que convirtió Canales y un chut lejano de Tello que se coló mientras todos miraban. Pero Soldado, uno de esos matadores veteranos que no entienden de romanticismo, tenía aún algo que decir. El delantero enganchó en el descuento y a la salida de un córner una volea para el 2-2 final, resultado del que difícilmente se recuperará el (anoche todavía) entrenador del Betis. El Consejo verdiblanco debatía anoche ya su destitución.

Remozó por completo Rubi su once, con hasta siete cambios respecto al que había saltado de inicio al césped del Sánchez Pizjuán. Pero el equipo verdiblanco casi no mejoró su versión. Era el Granada, que también sacaba algunas caras nuevas, el que había creado ya las dos primeras ocasiones claras antes de que Carlos Fernández, en una contra de manual que lanzó Azeez y en la que centró Puertas, hiciera el 0-1 (29′) cuando el duelo estaba a punto de llegar a la media hora. El delantero cedido por el Sevilla ha arrancado finísimo este regreso de LaLiga, con tres goles en dos partidos, y, cosas del cainismo a la orilla del Guadalquivir, seguro que marcar en el Villamarín le da otro empujón importante a su regreso a Nervión para la próxima temporada.

Escorado a la izquierda y omnipresente en la mayoría de los acercamientos béticos, había sido Joaquín el que perdió ese balón del 0-1 y el portuense intentó redimirse con un maravilloso eslálom que casi llega al remate franco de Loren. El propio Joaquín y Loren lo intentaron desde lejos pero el que más cerca estuvo del gol fue Fekir, desaparecidísimo hasta entonces, con una rosca que Rui Silva atajó a mano cambiada, con un vuelo magnífico que le permitió llegar a la escuadra. El portero portugués es uno de los que el Betis tiene en su agenda para la próxima temporada, por cierto.

El Granada especuló durante prácticamente toda la segunda parte. Sin acercarse a Joel pero también casi sin sufrir hasta encontrarse con los dos goles béticos cuando se llegaba al final. Pero quedaba una bala, la del Gudari valenciano. Un goleador impenitente que salvó el récord de su propio entrenador, Diego Martínez, al que nadie ha remontado, tampoco esta vez, un partido en 77 que llega como granadinista. Y que seguramente se cargó al entrenador contrario.

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