Noticias

Crónica de la UEFA Europa League: Zilina 3-2 Athletic

By 2 septiembre, 2015 No Comments

El Athletic permite al Zilina remontar un partido que tenía controlado por 0-2 en la primera parte

MSK Zilina: Volesak; Vavro, Letic, Mabouka (William, m.57), Skriniar, Kacer, Paur, Pekovsky, Benes (Skavarka, m.88), Jelic y Cmelík (Mihalik, m.72). En el banquillo: Le Giang, Hucko, Mazan y Kralik.

Athletic Club: Herrerín; Bóveda, Gurpegui, Laporte, Lekue; Elustondo, Mikel Rico (Beñat, m.70); Sabin Merino (Williams, m.74; De Marcos, m.82), Aketxe, Ibai Gómez; y Kike Sola.

GOLES: 0-1, min.16: Sabin. 0-2, min.33: Sola. 1-2, min.66: Paur. 2-2, min.77: William. 3-2, min.94: William.

ÁRBITRO: Ovidiu Alin Hategan (Rumanía). Mostró tarjeta amarilla a los locales Cmelik (50') y William (94).

Tras la jornada de fastos por la conquista de la Supercopa, el Athletic tenía que cambiar el chip, centrarse en la rutina laboral y evitar que un desconocido rival eslovaco afeara el aún latente reencuentro con la historia. Es el MSK Zilina un oponente idóneo para estos menesteres, para dibujar faenas de aliño que conlleven un resultado favorable y la racionalización del esfuerzo. Casi tuvo que tirar de Wikipedia el técnico local, Adrian Gul’a, cuando vio la alineación de Valverde. Sólo tres jugadores de los que conquistaron el Camp Nou, Bóveda, Gurpegui y Laporte. El papel lo soporta todo, pero la cruda realidad fue tozuda y recordó a los leones que la desidia es mala compañía. Un 3-2 inverosímil, sin atenuantes es el sobrepeso que se traen los de Valverde en una eliminatoria que, pese a todo, no debe correr peligro. Imaginarlo, tan sólo, sería pecaminoso.

Parecía sentenciado el partido ante una caricatura de equipo con los goles de Sabin Merino y Kike Sola. Hasta que llegó el primero del delantero de Urduliz, esta vez caído a la banda, el Zilina confió en la velocidad de Cmelik por el carril derecho para buscar la sorpresa por la vía de medidos centros sin rematador para certificarlos hasta la red. Jugadas siamesas, balones en profundidad que el ariete convertía en tormentos para Lekue, agobiado con el intento de marca. Pero se desvaneció esa vía en cuanto el Athletic se adelantó en el marcador.

Dos goles con colaboración ajena. El de Sabin Merino, tragado bajo el cuerpo del portero que no se convirtió en barrera en el palo corto. El de Sola merced a un regalo de Pecovsky, teóricamente uno de los vigías de los eslovacos, cuyo conato de cesión se tradujo en una asistencia medida para el navarro. Sonrisas cómplices entre los seguidores rojiblancos ante la dimensión de la que le podía caer a un Zilina al que costaría trabajo ubicar en una de las categorías de bronce de nuestro fútbol.

Y todo se vino abajo

El 0-2 le sirvió a los rojiblancos para asentarse con comodidad sobre el césped, asumir el control y otear el encuentro desde la perspectiva de la misión cumplida. Pero todo cambió con un simple movimiento de ficha de Gul’a. Hizo entrar en acción al brasileño William y entre su potencia y la flojera de una retaguardia confiada, todo se vino abajo. De pensar en una goleada a soportar la alegría local con dos zarpazos en diez minutos. El primero por ese mal cíclico que emerge entre los de Valverde, la falta de contundencia en el despeje. Permitieron una serie de rechaces en la frontal del área y Paur remató con la fortuna de tocar el cuero en el talón de Lekue y alejarse de la ubicación de Iago Herrerín. El empate fue más sangrante. Acababa de entrar en juego Beñat como recambio de un gris Mikel Rico y perdió la bola dando pie a una contra perfecta que dejó a William en un uno contra uno con el meta bilbaíno, al que rompió con una filigrana.

Si resulta asombrosa la reacción eslovaca con tan poco, proporcional al hundimiento del Athletic en uno de esos descalabros que no merecen paños calientes ni tienen explicaciones lógicas más allá de la fuerza del querer, la amarga guinda al pastel fue ya amarga como la hiel. Otro balón que se permite deambule por el área y William, quién si no, es más listo que Beñat para rapiñarlo y sentenciar un 3-2 de esos de ver para creer. Y para colmo de males, el Williams bilbaíno volvió a jugar para romperse de nuevo. La resaca de la Supercopa fue demoledora.

Leave a Reply