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Crónica del amistoso: AEK Atenas 1-1 Sevilla

By 2 septiembre, 2015 No Comments

Reyes, con un golazo, empató el tanto inicial de los griegos

AEK Atenas: Baroja; Galo, Tzanetopoulos, Kolovetsios, Soiledis; Platellas, Johansson, Simoes; Vargas, Aravidis y Djebbour.
También jugaron Lampropoulos, Barbosa, Chrisantus, Arzo, Grontis, Vassilantonopoulos, Zoric, Petavrakis y Svarnas.

Sevilla FC: Beto; Mariano, Luismi, Krychowiak, Escudero; Iborra, Banega; Reyes, Denis Suárez, Konoplyanka; y Gameiro.
También jugaron Sergio Rico, Coke, Tremoulinas, Krohn-Dehli, Kakuta, Vitolo, Immobile, Cristóforo, Cotán, Diego González.

Goles: 1-0, m. 2: Aravidis. 1-1, m. 19: Reyes.

Árbitro: Andreas Pappas. Amonestó a Galo y a Vassilantonopoulos.

El Sevilla sigue carburar. Cierto es que la pretemporada está para hacer pruebas, pero la competición está a la vuelta de la esquina con la disputa el martes de la Supercopa de Europa y Emery todavía no ha dado con la tecla. Enfrente estará un Barcelona con el que los experimentos no suelen funcionar, pero lo cierto es que el técnico vasco se ha encontrado con un problema que tiene difícil solución. Con Carriço totalmente descartado por una lesión y con las dudas que hay con Rami y Kolo por la salmonella que se les ha detectado, el centro de la zaga no será el deseado. Habrá que ver si alguno de los dos franceses se recupera a tiempo, pero por lo pronto lo más destacable del encuentro con el AEK de Atenas ha sido ver las pruebas que ha hecho el entrenador pensando en Tiflis. Krychowiak, Luismi, Coke, Diego González… Todos probaron como centrales pero las sensaciones no fueron nada buenas. Tampoco las de arriba, con Gameiro, Konoplyanka e Immobile totalmente desaparecidos. Sólo Reyes apareció para empatar con mucha calidad un partido que empezó cuesta arriba con el tanto a los dos minutos de los griegos. Luego, con el paso de los minutos, el encuentro se fue apagando, algo que no puede ocurrir el martes ante el Barcelona.

La primera parte no comenzó nada bien. Sin tiempo para que el once dispuesto por Emery se asentara sobre el terreno de juego, el AEK ya se había adelantado. Apenas hubo que esperar dos minutos para apreciar que los griegos querían llevar la dinámica, pero es que además obtuvieron el premio del gol al aprovechar un error infantil de Beto. El guardameta falló en una salida por alto, dejó el esférico muerto en el área pequeña y Aravidis no perdonó desde la frontal del área.

Se ponía cuesta arriba el encuentro, pero es que con el transcurrir de los minutos la mejoría sevillista tampoco llegó. Emery salió con un once con varios jugadores fuera de su puesto, sobre todo en defensa, y lo cierto es que la zaga sufrió bastante y cometió errores de bulto. Pero no fue la única línea que estuvo mal. Los de arriba tampoco aparecieron. Faltó conexión entre ellos. Gameiro apenas tocó la pelota durante los primeros 45 minutos, mientras que Konoplyanka estuvo muy disperso. Sólo Banega y Reyes intentaron conectar, aunque hubo que esperar hasta el minuto 19 para que el utreraro dejara uno de sus destellos de calidad.

Mariano subió la banda y se la dejó al borde del área a Reyes quien, con un toque perfecto, encajó el balón por la escuadra. El Sevilla empataba el encuentro y, de hecho, desde el tanto miró más hacia arriba que hacia atrás, pero las sensaciones nunca fueron buenas. Durante toda la primera mitad faltó jugar como un equipo, conectar entre líneas y desplegar el juego clásico de los sevillistas. La prueba no valió de cara al encuentro del martes con el Barcelona.

Tras el paso por los vestuarios llegaron más variantes. Emery tiene un problema con la defensa de cara a Tiflis después de la lesión de Carriço y las dudas con Rami y Kolo, de modo que probó con Coke junto a Krychowiak en el centro de la zaga. Además hizo seis cambios más, por lo que el equipo prácticamente fue otro nuevo. Y, a priori, la apuesta le salió bien.

Los de Nervión salieron con más ímpetu, dominando el balón y aprovechando la velocidad y la calidad de Vitolo para llegar más al área rival. El AEK ya no era el dueño de la pelota ni tampoco llegaba a la meta de Sergio Rico, quien transmitió mucha más confianza que un Beto que estuvo muy errático durante toda la primera parte. La intensidad del encuentro bajó con el carrusel de cambios, ya que los griegos también comenzaron a mover el banquillo, algo que le vino bien a los de Unai Emery para no tener las líneas tan partidas como en el primer acto. Pero aun así, las sensaciones continuaron sin ser buenas. No hubo ni rastro del Sevilla que deslumbró el año pasado. Le faltó contundencia atrás, algo que se entiende debido a las pruebas realizadas. El centro del campo tampoco fue ese rocoso, vertiginoso y con pase que acostumbra. Y, lo más preocupante, fue el ataque. Ni el de la primera parte con Gameiro como delantero centro, ni el de la segunda con Immobile crearon peligro. Es más, estuvieron prácticamente desaparecidos, de ahí que fuera normal que el marcador no se moviera más y que el Sevilla cosechara un empate en la última prueba antes de la final de Tiflis.

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