Kalinic hará de Diego Costa

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Última hora del Atlético de Madrid – Alavés: LaLiga Santander, Jornada 15

Previa Atlético de Madrid – Alavés: LaLiga Santander

Atlético de Madrid y Alavés afrontan un igualado encuentro, puesto que tan sólo les separa un punto en la tabla. Los rojiblancos continúan en su persecución por alcanzar cuanto antes la cabeza de la clasificación, mientras que los vitorianos son el conjunto revelación y jornada a jornada ratifican su condición de equipo fiable, ordenado y difícil de batir

Atlético de Madrid

Los colchoneros vienen de tropezar en su visita a Girona, que se saldó con un empate en los minutos finales, por lo que han visto cómo se han alejado del Barcelona, nuevo líder de la clasificación. El Atlético está teniendo esta campaña mucha fiabilidad en el Wanda Metropolitano, por lo que el duelo ante el Alavés se presenta como la oportunidad perfecta para seguir en esa línea

As a seguir: Griezmann. Sobre él recaerá la responsabilidad ofensiva de su equipo una vez confirmada la operación de Diego Costa que le mantendrá cerca de dos meses alejado de los terrenos de juego. Tiene que elevar sus prestaciones para volver a ser el jugador determinante que acostumbra

Alavés

Los vascos son sin duda el equipo sorpresa de la competición y llegan tras empatar en casa ante el Sevilla, duelo en el que los hispalenses se dejaron el liderato tras ese resultado. Con mucho que ganar e ilusión por asaltar el feudo rojiblanco, los vitorianos quieren seguir en su buena línea, aunque con las cosas claras puesto que el principal objetivo es la permanencia

As a seguir: Jony. El centrocampista se está destapando esta campaña y acumula ya tres dianas en su casillero. Tiene mucha llegada desde atrás y es una de las piezas clave en el engranaje ofensivo de Abelardo.

Jan Oblak vs Ter Stegen, dos estilos igual de cotizados

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Diez goles les separan en la clasificación actual del trofeo Zamora, al menos goleado de la Liga, pero la web especializada Transfermarkt los sitúa al mismo nivel. Oblak y Ter Stegen son para el sitio los dos porteros con mayor valor de mercado del mundo, 80 millones, y razones no le faltan. El próximo sábado ambos se encontrarán en el Metropolitano para volver a comparar dos estilos de la mayor solidez. Transfermarkt los sitúa un paso por delante de De Gea, 70 millones, y de Courtois, 65, de valor de mercado. El esloveno lidera la lista de los porteros con menos goles recibidos, con 8, y pese a que Ter Stegen ha recibido una decena más ambos han dado muestras más que generosas de su capacidad para ser solución de amplio espectro.

Momentos, varios, que en el caso del esloveno se podría poner la imagen del mano a mano que le sacó a Bacca en El Madrigal. Semanas antes Joel, el meta del Betis, señalaba al del Atlético como el mejor de la Liga porque “nadie da más puntos” y subrayaba la cualidad que decidió aquel envite con el colombiano del Villarreal. “Tiene una agilidad enorme y un gran movimiento de pies, que es lo que le permite llegar a tiempo”, decía. Lo sabe bien Bacca. Pero no es la única cualidad que adorna a su gélido carácter. Oblak es capaz de entrar en una especie de trance de ajedrecista durante los noventa minutos, nadie ni nada le desvía el foco, ni siquiera un error, y tiene una puesta en escena vertiginosa. Es capaz de responder como un resorte al disparo menos esperado. Contramedidas a velocidad de vértigo. El juego con los pies lo saca adelante, no le pone nervioso, aunque no es su fuerte, si bien su frialdad le ha liberado de apuros como en aquel doble regate a Susaeta y Williams de febrero, que terminó en gol de Gameiro.

Pero a Oblak no le van los riesgos y Ter Stegen ha pasado a calcularlos mejor. Primero le costó hacerse el dueño de la portería del Barcelona y, después, quitarse esa etiqueta de portero exótico por lo que hace con los pies. Eso hace tiempo que se acabó. Por si hubiera dudas se podría extraer como argumento su mejor instantánea de esta campaña. La del choque con el Sevilla. Primero se quedó levitando en el cielo del Camp Nou alcanzando el cabezazo de André Silva para después levantarse como un relámpago y achicar el intento del Mudo Vázquez. Se volvió a gustar minutos después, sacando la izquierda para desviar el disparo de Sarabia, antes de volver a lucir capacidad de respuesta al remate posterior de Ben Yedder. Con el pie el alemán, quizá, arriesga menos con la misma pulcritud y precisión. Un ‘regista’ con guantes. Pero esa no es su única patente, esa parada con el brazo rígido, al estilo de los porteros de balonmano cuando no se tragan el amago en los siete metros, es una marca de la casa. Seguramente los seguidores de Atlético y de Barcelona no intercambiarían su cromo bajo palos. Cuantifican en cada partido qué es lo que sus porteros les dan, muy por encima de la media. El sábado se les volverá a comparar…

Sigue el partido en directo

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Primera parte de Leganés 0-0 Atlético de Madrid: LaLiga Santander, jornada 11

Previa del Leganés – Atlético de Madrid: jornada 11 LaLiga Santander.

Leganés

El Leganés pone hoy fin a sus etapas de montaña frente a un rival que ya se ha despeñado en algún duelo de lo que llevamos de curso. La ocasión, aunque suene paradójico, puede resultar favorable para los pepineros, hundidos desde la tercera jornada en puestos de descenso y ansiosos por sumar sensaciones y, sobre todo, puntos cuanto antes. Todo con tal de evitar hundirse en la zona peligrosa de la clasificación.

Después de haber logrado ganar al Barça, los de Pellegrino se ven capaces de todo. No sólo de lo mejor, también de lo peor. Esto último, lo malo, suele ser cosa más de su racha como visitante, que como local. Butarque es, por ahora, maná para los blanquiazules y para el mismo Pellegrino, al que ya empiezan a presionar los resultados. Con muchos problemas en defensa, puntuar no se vería con malos ojos al sur de la capital. En las dos visitas anteriores del Atleti a Butarque se consiguió: dos empates a cero consecutivos. Hoy lo firmarían de nuevo.

As a seguir: Óscar Rodríguez. El canterano del Real Madrid está firmando un gran inicio de curso, gol incluido al Barça. Con su pasado madridista aún latente, seguro que la motivación de marcar al Atlético también le provocará cierta ilusión. Es, del arranque de curso, una de las grandes sorpresas agradables del Lega.

Atlético de Madrid:

Anda el Atlético de Madrid viviendo en una indefinición anómala. Sin saber muy bien si es carne o pescado. Dulce o salado. El debate del estilo se ha enraizado este curso con especial saña en el tuétano de un conjunto que no ha comenzado bien la temporada en lo que se refiere a resultados, pero que sobrevive del mal ajeno. Al menos en Liga. La Champions es otro asunto.

Tras el batacazo de Dortmund, el buen rollo del Wanda ante la Real y el escueto triunfo de Copa en Sant Andreu, Butarque emerge como un reto complejo para Simeone y sus muchachos, que siempre que han cogido el Cercanías para plantarse en Butarque no han pasado del empate y la desesperación. Dos 0-0 consecutivos es su máxima cosecha ante un rival que no se le da especialmente bien allende su estadio. Al menos cuando Garitano era el técnico. Veremos con un Pellegrino que también se le atragantó a Simeone cuando entrenaba en el Alavés. Koke, Godín y Costa apuntan a ausencias para este partido más complejo de lo que parece.

As a seguir: Rodrigo. Hay debate Rodrigo en el Atlético. Cuando el mediocentro no ha jugado el equipo ha sido otro. Diferente. Menos armado y más romo. Una copia de lo que se supone que tiene que ser el Atlético. Algo parecido a lo que sucedió en Dortmund. Hoy, de jugar, deberá asumir galones como en los últimos encuentros, donde ya ha demostrado que vistiendo la rojiblanca no es Rodri, el de Villarreal, sino Rodrigo, el del Atlético.

El derbi de los porteros

By | Antoine Griezmann, Atlético Madrid, Bale, Competiciones, Deportes, Diego Costa, Equipos, Fútbol, Jan Oblak, Julen Lopetegui, Karim Benzema, La Liga, Liga Santander, Ligas fútbol, Luka Modric, Organizaciones deportivas, Primera división, Real Madrid, Simeone, Thibaut Courtois | No Comments

Sin Ceballos fue mejor el Atlético y mucho peor con él en un derbi estupendo, intenso e igualado aunque poco asomado a las áreas. Y cuando la cosa llegó hasta allí, Courtois y Oblak estuvieron a la altura de sus hojas de servicios. En la contienda perdió el Madrid a Bale y debutó Vinicius, cuando Lopetegui entendió que el partido podía ganarlo por arte de magia. Y se marchó Simeone, por sexta vez consecutiva, sin perder un partido de Liga en el Bernabéu.

Reinterpretando la idea que Borges tenía de la literatura, Menotti nos explicó que el fútbol es orden y aventura. Simeone, que pide a su grupo que se ponga la boina verde hasta para comprar el pan, ya trajo lo primero hace seis años, pero le cuesta lo segundo. El Atlético sigue siendo paradigma de la resistencia: a la adversidad, al desánimo, a las críticas y al Madrid. Ahora tiene a Rodrigo y Lemar, grandes refuerzos, pero no acaba de dar el paso.

Y eso que fue estupenda su puesta en escena en la primera mitad, encadenando plan tras plan. El primero fue buscar un gol tempranero, tesoro que nadie como él sabe guardar. Cuando no salió, no se dejó impresionar por la fase de abrumadora posesión del Madrid. Y, por último, procuró construir la esperanza propia desde la desesperación ajena.

El Madrid, hasta que llegó Ceballos, aun sin la palidez de Sevilla, dio la impresión de un equipo encogido, desbaratado a ratos, planísimo en el centro del campo, desabastecido por Modric y con una sola banda, la de Carvajal. Con Nacho, se evitó sustos y se perdió llegadas. Las gallinas que entran por las que salen. Y arriba Benzema no anduvo en zona de combate y Asensio bajó y subió sin acabar nada.

Entró Ceballos, cambió el partido

Así que para el Atlético fueron la testosterona y las mejores ocasiones de la primera parte. Y para Courtois, las medallas al mérito. Porque el belga les sacó dos mano a mano a Griezmann y Diego Costa, que jugaron a una velocidad superior en esa fase a la de los centrales del Madrid. También hubo un penalti, por mano de Casemiro, interceptando un centro de Koke, que no vio Martínez Munuera y en el que se lavó las manos el VAR. Se escapó por la gatera de lo interpretable. Para entonces el Bernabéu andaba con la escopeta cargada, porque el árbitro le había perdonado una amarilla de libro a Saúl y le había mostrado una injusta a Carvajal. Esos asuntos menores siguen fuera de la justicia tecnológica. El Madrid también estuvo cerca del gol en un remate cruzado de Bale y en una imprudencia de Oblak, cuyo despeje pegó en el pie de Asensio y volvió a sus manos como un boomerang agradecido.

En la segunda mitad el Madrid se vio sin Bale, en su primera lesión del curso y vigésima desde que llegó. Menos gol en un equipo con poco gol. Y Lopetegui respondió con un centrocampista más, Ceballos. Y el sevillano blanqueó el partido. Desde la izquierda fue encerrando al Atlético, quitándole la pelota y las ganas de presionar arriba. Ceballos sacó todo su repertorio, en largo y en corto, tirando de recorte y combinación. Y el Madrid comenzó a asomarse de verdad al área atlética. Y ahí Oblak se puso a la altura de Courtois, ganándole un pulso a Asensio.

El final del partido dejó una mala imagen del Atlético, que ya sólo quiso amurallarse, con un fantástico Giménez. Para eso entró Thomas por Diego Costa, que esta vez no fue a la guerra. El Madrid levantó al Atlético por las solapas, haciéndole perseguir sombras, pero sin gol. Ese se despacha ahora en Turín. Y para la carga final llegó Vinicius, directo de West Point a Vietnam. Sólo sirvió para alegrar la fiesta.

 

El derbi de los porteros

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Sin Ceballos fue mejor el Atlético y mucho peor con él en un derbi estupendo, intenso e igualado aunque poco asomado a las áreas. Y cuando la cosa llegó hasta allí, Courtois y Oblak estuvieron a la altura de sus hojas de servicios. En la contienda perdió el Madrid a Bale y debutó Vinicius, cuando Lopetegui entendió que el partido podía ganarlo por arte de magia. Y se marchó Simeone, por sexta vez consecutiva, sin perder un partido de Liga en el Bernabéu.

Reinterpretando la idea que Borges tenía de la literatura, Menotti nos explicó que el fútbol es orden y aventura. Simeone, que pide a su grupo que se ponga la boina verde hasta para comprar el pan, ya trajo lo primero hace seis años, pero le cuesta lo segundo. El Atlético sigue siendo paradigma de la resistencia: a la adversidad, al desánimo, a las críticas y al Madrid. Ahora tiene a Rodrigo y Lemar, grandes refuerzos, pero no acaba de dar el paso.

Y eso que fue estupenda su puesta en escena en la primera mitad, encadenando plan tras plan. El primero fue buscar un gol tempranero, tesoro que nadie como él sabe guardar. Cuando no salió, no se dejó impresionar por la fase de abrumadora posesión del Madrid. Y, por último, procuró construir la esperanza propia desde la desesperación ajena.

El Madrid, hasta que llegó Ceballos, aun sin la palidez de Sevilla, dio la impresión de un equipo encogido, desbaratado a ratos, planísimo en el centro del campo, desabastecido por Modric y con una sola banda, la de Carvajal. Con Nacho, se evitó sustos y se perdió llegadas. Las gallinas que entran por las que salen. Y arriba Benzema no anduvo en zona de combate y Asensio bajó y subió sin acabar nada.

Entró Ceballos, cambió el partido

Así que para el Atlético fueron la testosterona y las mejores ocasiones de la primera parte. Y para Courtois, las medallas al mérito. Porque el belga les sacó dos mano a mano a Griezmann y Diego Costa, que jugaron a una velocidad superior en esa fase a la de los centrales del Madrid. También hubo un penalti, por mano de Casemiro, interceptando un centro de Koke, que no vio Martínez Munuera y en el que se lavó las manos el VAR. Se escapó por la gatera de lo interpretable. Para entonces el Bernabéu andaba con la escopeta cargada, porque el árbitro le había perdonado una amarilla de libro a Saúl y le había mostrado una injusta a Carvajal. Esos asuntos menores siguen fuera de la justicia tecnológica. El Madrid también estuvo cerca del gol en un remate cruzado de Bale y en una melonada de Oblak, cuyo despeje pegó en el pie de Asensio y volvió a sus manos como un boomerang agradecido.

En la segunda mitad el Madrid se vio sin Bale, en su primera lesión del curso y vigésima desde que llegó. Menos gol en un equipo con poco gol. Y Lopetegui respondió con un centrocampista más, Ceballos. Y el sevillano blanqueó el partido. Desde la izquierda fue encerrando al Atlético, quitándole la pelota y las ganas de presionar arriba. Ceballos sacó todo su repertorio, en largo y en corto, tirando de recorte y combinación. Y el Madrid comenzó a asomarse de verdad al área atlética. Y ahí Oblak se puso a la altura de Courtois, ganándole un pulso a Asensio.

El final del partido dejó una mala imagen del Atlético, que ya sólo quiso amurallarse, con un fantástico Giménez. Para eso entró Thomas por Diego Costa, que esta vez no fue a la guerra. El Madrid levantó al Atlético por las solapas, haciéndole perseguir sombras, pero sin gol. Ese se despacha ahora en Turín. Y para la carga final llegó Vinicius, directo de West Point a Vietnam. Sólo sirvió para alegrar la fiesta.