El ‘Síndrome Heynckes’ también pone en peligro a Lopetegui

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Siempre que el entrenador que ganó la Champions deja el Real Madrid, por despido o por dimisión, en la temporada siguiente el equipo entra en crisis y el banquillo se convierte en una silla eléctrica. Esa especie de ‘maldición’ se inició en la era moderna, en 1998, con la salida de Heynckes después de ganar la Séptima, tuvo continuidad tras la no renovación de Del Bosque (alzó Octava y Novena) y el despido de Ancelotti (conquistó la Décima), y ahora está afectando a Lopetegui, que aceptó el reto de sustituir a un Zidane ganador de tres Copas de Europa…

Tras Heynckes: Camacho dura 21 días y Hiddink, despedido

El despido de Heynckes en 1998, tras ganar la Copa de Europa para el Madrid 32 años después (le condenó su carácter permisivo, la autogestión de los jugadores y la mala Liga, donde acabó cuarto) abrió un periodo de inestabilidad en el banquillo blanco. Lorenzo Sanz apostó por un mito del madridismo, José Antonio Camacho, pero el de Cieza sólo estuvo 21 días en el cargo (del 27 de junio al 9 de julio). Cuando firmó, Sanz dijo: “Es el técnico que queríamos”. Pero la decisión del club de no fichar a su preparador físico de confianza, Lorenzana, hizo que Camacho abandonara el cargo. El día de su marcha, afirmó: “No confiaban en mí”. Con la espantada de Camacho, Sanz echó mano de Hiddink, que había dirigido a Holanda en el Mundial. Logró la Intercontinental (2-1 al Vasco de Gama, con el famoso aguanís de Raúl), pero no acabó la temporada. El Madrid se ahogó en una crisis de resultados (sexto en Liga, a siete puntos del Barça, líder) y fue despedido con nocturnidad y alevosía, después de una victoria en Copa ante el Racing. Tras el “no” de Capello y después de barajar varias alternativas, el Madrid se decantó por Toshack, entonces técnico del Besiktas. “El equipo así no iba a ningún lado”, explicó Lorenzo Sanz.

El Madrid acabó la Liga en segundo puesto, a 11 puntos del Barça, y cayó en semifinales de Copa contra el Valencia. Pese a todo, el galés continuó al frente del equipo en la 1999-2000, pero no acabó la temporada. Fue destituido tras desafiar en público a Lorenzo Sanz. “Es más fácil ver un cerdo volando en el Bernabéu a que yo rectifique”, comentó el entrenador tras las peticiones de Sanz de mesura y silencio ante los momentos difíciles que atravesaba el equipo (octavo en Liga en la 11ª jornada). “Si ha dicho eso, lo echo ahora mismo”, reaccionó Sanz al enterarse de las declaraciones de Toshack, y cumplió. Del Bosque, hombre de la casa, se hizo cargo del equipo. No pudo levantar el vuelo en la Liga (finalizó en el quinto puesto, a siete puntos del Deportivo, campeón), en Copa llegó hasta las semifinales (cayó por un 0-1 global ante el Espanyol, que luego sería campeón), pero conquistó la Champions al vencer 3-0 al Valencia y se abrió un periodo de tranquilidad en el banquillo.

Florentino prescinde de Del Bosque… y derrumbe

En aquel verano de 2000 los cambios llegaron en la presidencia. Florentino Pérez ganó las elecciones y se encontró en el banquillo con un Del Bosque que acababa de ganar la Octava. Con él, en dos años, once meses y seis días sumó seis títulos (una Champions, dos Ligas, una Intercontinental, una Supercopa de Europa y Supercopa de España), pero tras conquistar la Liga 2002-03 decidió prescindir de un hombre que había estado en el club 35 años. “Buscamos un librillo más avanzado”, fue la explicación del presidente. El elegido para relevar a Del Bosque fue Carlos Queiroz, pero después de un comienzo esperanzador aquello acabó mal: cinco derrotas consecutivas para acabar la Liga en cuarto puesto, a siete puntos del campeón, el Valencia. Ese derrumbe acabó con el portugués fuera del Madrid y un terremoto en los banquillos: Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro… Una crisis que terminó con la dimisión de Florentino tras perder el Madrid en Mallorca.

Ancelotti es despedido, llega Benítez… y le echan en enero

El madridismo tuvo que esperar 12 años para volver a ganar la Champions. Fue con Ancelotti en el banquillo. El italiano llegó en 2013, después de tres años con Mourinho en los que el portugués dejó desunión en el madridismo y sólo ganó una Liga, una Copa y una Supercopa. Carletto y su bonhomía llevaron al Madrid a conquistar la Décima en Lisboa (y la Copa). Fue despedido en la siguiente campaña. Alzó la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, encadenó una racha de 22 triunfos seguidos, pero tras un bolo recaudatorio en Dubai, el equipo se desplomó físicamente, acabó segundo en Liga (a dos puntos del Barça, líder) y tras algún desencuentro con Florentino (le llamó a capítulo por la suplencia de Bale en Mestalla) fue despedido a pesar de que la afición y la plantilla estaba con él.

La ‘maldición’ del técnico campeón de la Champions afectó a su sustituto, Benítez. El club apostó por su perfil duro y táctico, pero tras la buena sintonía con Ancelotti el vestuario nunca conectó con un entrenador que les atosigaba con una batería de órdenes. El equipo estaba desnortado, tercero en la Liga y a cinco puntos del Barça, y eliminado de la Copa tras el sainete con Cheryshev. Pero lo que le sentenció fue el 0-4 del Barça en el Bernabéu y los gritos de “¡Florentino, dimisión!”. Aquella crisis acabó por eyectarle del banquillo y precipitar la llegada de Zidane, que entonces dirigía al Castilla. Florentino le vio como el paraguas perfecto para la tormenta y le salió bien: tres Champions seguidas, nueve títulos de 13 posibles.

Zidane dimite tras tres Champions y aterriza Lopetegui 

Pero el 31 de mayo pasado, Zizou decidió dar un paso al lado y dimitió. “Se necesita un cambio y otro discurso”, argumentó sentado junto a un Florentino desconcertado. El movimiento del presidente fue fichar al seleccionador español, Lopetegui, a tres días del estreno de España en el Mundial de Rusia. Aquello provocó un seísmo que acabó con Julen fuera de la Selección. El reto que asumió era mayúsculo, pues no sólo relevaba al técnico más laureado de la historia reciente del Madrid, sino que cogía a un equipo que se quedaba sin Cristiano, el máximo goleador histórico del club. La era Lopetegui arrancó perdiendo la Supercopa de Europa contra el Atlético y, aunque el inicio de Liga y Champions fue ilusionante, el Madrid ha entrado en crisis: tres derrotas en los últimos cuatro encuentros, en los que no ha metido un solo gol. La temporada acaba de empezar y Lopetegui tiene margen para reconducir la situación, pero el mal que aqueja al técnico que suple al ganador de la Champions empieza a planear sobre el vasco. De momento, Florentino ya le ha dado un ‘toque’…